martes, 10 de marzo de 2015

Málaga mola: Acueducto de San Telmo

El Acueducto de San Telmo es, sin duda, la desconocida joya de la ingeniería hidráulica de Málaga. Su construcción, que data de finales del siglo XVIII, tiene su origen en la escasez de agua que sufría la ciudad como consecuencia de su expansión urbana y demográfica, y la solución que el municipio de la época ideó, consistente en la captación de aguas arriba del río Guadalmedina y su distribución mediante la acción de la gravedad por el desnivel del terreno. Sin embargo, no fue hasta la llegada a la ciudad del Obispo Molina Lario, quien asumió con su propio dinero los costes de la obra, cuando se iniciaron los trabajos, actuando el arquitecto José María de Aldehuela como director de los mismos. Tras la muerte del obispo, el proyecto quedó en suspenso, pero en este caso las gestiones, cálculos y argumentos del canónigo Ramón Vicente y Monzón lo desbloquearon al obtener la subvención necesaria para finalizarlo. Así, y después de dos años de obras, el 7 de septiembre de 1784 se produjo la suelta de aguas, y los malagueños pudieron comprobar con gozo cómo el agua manaba abundantemente de las principales fuentes públicas de la ciudad.

Acueducto de Quintana
En el recorrido total de 10,8 kilómetros, que va del suelo rural al urbano, se pueden observar algunos de los 30 puentes o acueductos, 33 arquillas, 7 arcas, 8 molinos y fuentes de la ciudad que aún permanecen en pie y que son, junto con la cañería, el conjunto hidráulico que dan nombre a esta infraestructura y que forman parte del bien de interés cultural del patrimonio histórico.


Haber descubierto la apasionante historia de este monumento y recorrerlo con motivo de mi participación en los trabajos de conservación y puesta en valor del entorno del monumento que desde el consistorio se está llevando a cabo, me impulsan a crear esta ilustración molona y compartir una pizca de mi amor por esta joya.


Nota: El Acueducto de Quintana, recientemente restaurado, con sus 170 metros es el de mayor longitud y se le conoce como el del los 11 ojos.

domingo, 1 de marzo de 2015

Un cojín, dos caras

En mi opinión hacer croché es relajante y desestresante, por eso siempre tengo un proyecto en mi cabeza al que darle forma. Aprender el cuadro de ganchillo básico ha sido objeto de uno de ellos, y este es el resultado: un maravilloso cojín con dos caras muy diferentes y hecho con alguna de las lanas de mi manta. ¿A que mola esta terapia primorosa?



miércoles, 11 de febrero de 2015

Batalla de vasos

Hace una semana llegó a mis manos un reto: estampar un diseño propio para los vasos de papel de la cafetería malagueña el último mono. Sin embargo, no compito sola. Dibujos realizados por artistas, tatuadores y grafiteros profesionales han subido el nivel de la batalla, y pese a que mi mono es muy molón, verlo lucir por toda la ciudad será difícil pero no imposible. Así que si os gusta y os pasáis a tomaros un zumo o un café votad por mí.


jueves, 5 de febrero de 2015

Málaga mola: Un perfil verde

Hace unos meses comencé a trabajar en la elaboración de una guía de infraestructuras verdes urbanas para la ciudad de Málaga, y aunque aún queda mucho por hacer, quiero compartir mi particular perfil verde. Inspirada por la ilustración que el Plan Verde 2020 de Barcelona dibuja para explicar los tipos de instalaciones verdes, y gracias a la silueta de mis diseños molones malagueños, ahí os presento esta ilustración que tanto les ha gustado a mi equipo de trabajo.


sábado, 31 de enero de 2015

La manta que mola

Desde que viera la manta que la bloguera, diseñadora y crochetera sueca, Sandra Juto, tenía publicada en su blog junto con su tutorial, hacerla se convirtió en todo un reto. Con apenas un estuche para herramientas y un monedero que había realizado en punto bajo y con lana de un único color, realizar esta manta ha supuesto pasar de estos proyectos de ganchillo básicos a un proyecto de mayor escala que requería, sobre todo, grandes dosis de paciencia. De este modo, con mi tesón, el apoyo incondicional de mi maestra de labores, y después de un año y poco de no parar de hacer croché, croché y más croché, ahí os enseño la manta que más mola, la mía.




 


384 cuadros, todos diferentes y organizados en 24 filas y 16 columnas, y 20 colores, incluyendo el de color crudo que une y completa cada uno de los cuadros, componen esta calentita y confortable manta. ¿A qué resulta ideal para cubrirse en el sofá mientras ves una peli en buena compañía?


Si quieres experimentar y hacerla tú mismo, no lo dudes y sigue mi patrón, el resultado te entusiasmará, y hará que tu manta sea la más molona.